Otra Forma De Educar. José Manuel Belmonte

Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias presidieron la reunión de la Comisión Delegada de la Fundación Príncipe de Girona celebrada en el Palacio Real del Pardo. Hemos escuchado muchas veces la charla del Ken Robinson sobre la escuela que mata la creatividad. La escuela puede matar la creatividad, sí, cuando se plantea una función de formar personas clónicas que den respuesta a los requerimientos de la sociedad industrial, pero esta ya sabemos que no es la función de la escuela hoy. Ahora bien, tampoco nos engañemos yendo a otro extremo: educar la creatividad no es sólo dejar fluir la imaginación de los niños en la escuela (que también …): educar la creatividad requiere un proyecto compartido. Si no, si nos planteamos la creatividad en plan happy, dejando hacer a los niños sin intervenir, también la matamos. Es necesario que la escuela trabaje y eduque la creatividad.

Por eso, es importante pararnos a pensar, los dos juntos, en equipo, qué es lo que les vamos a pedir; qué reglas normas vamos a tener en nuestro hogar: pocas, claras, pero importantes, poniéndonos los dos de acuerdo. Para esto debemos tener la mejor información posible, que nos alimente e pensamiento, como si se tratara de hacer un master de empresa…; solo que nos va la felicidad en ello.

Pero hace falta fijarnos siempre y primero en lo positivo, para decírselo. Porque somos como espejos en donde se reflejan. Somos su referente, su modelo, porque nos están mirando todo el día…, sobre todo cuando son pequeños. Y especialmente en la adolescencia, en la que nos miran con una actitud más crítica…, a ver si somos coherentes con lo que pensamos decimos. Porque necesitan un referente para actuar, y están haciendo suyos los valores y principios.

Todavía nos falta, sin embargo, un elemento clave que trabajamos muy poco a la escuela y que, de hecho, escondemos en nuestra cultura: el error y el fracaso. El error es una herramienta de aprendizaje. Si queremos educar personas creativas, debemos educar personas sin temor a equivocarse: personas que actúan no desde el activismo irreflexivo sino desde la sistemática que nos hace probar diferentes soluciones, evaluarlas, aprender del error para volver a plantear una nueva respuesta una nueva pregunta … ¿Cómo Edison con el filamento de las bombillas. Esta es la línea de trabajo que educa la creatividad y -aún más importante- refuerza interiormente la persona, otro aspecto clave para educar en el presente.

Por eso, firmes en los objetivos, y flexibles en las formas en los medios de conseguirlos. A la hora de valorar su interés, debemos ver primero el esfuerzo, porque los fallos son oportunidades para mejorar, sabiendo que día a día se irá entrenando, como nosotros… Lo valioso, siempre cuesta esfuerzo, pero compensa. Puntos básicos: decir las cosas con calma, sin gritar, sin repetir. Aprender a motivar, valorar el esfuerzo.

Autor entrada: oscar

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