Ilusionar

IMPULSA es un proceso iniciado por la Fundación Príncipe de Girona para descubrir las condiciones educativas, tecnològicas, económicas, polítcas y sociales necesarias para convertir a miles de jóvenes inquietos en creadores de riqueza. Por eso, es importante pararnos a pensar, los dos juntos, en equipo, qué es lo que les vamos a pedir; qué reglas normas vamos a tener en nuestro hogar: pocas, claras, pero importantes, poniéndonos los dos de acuerdo. Para esto debemos tener la mejor información posible, que nos alimente e pensamiento, como si se tratara de hacer un master de empresa…; solo que nos va la felicidad en ello.

Pero hace falta fijarnos siempre y primero en lo positivo, para decírselo. Porque somos como espejos en donde se reflejan. Somos su referente, su modelo, porque nos están mirando todo el día…, sobre todo cuando son pequeños. Y especialmente en la adolescencia, en la que nos miran con una actitud más crítica…, a ver si somos coherentes con lo que pensamos decimos. Porque necesitan un referente para actuar, y están haciendo suyos los valores y principios.

La educación nunca -pero ahora aún menos- no puede dar respuestas encorsetadas, limitadas por lo que dicen las leyes educativas, los currículos, los libros de texto, los horarios… Necesitamos creatividad como instituciones y como sistema educativo para ser capaces de cuestionarnos nuestro trabajo. En el entorno actual no sirve se ha hecho siempre así es lo que marca la ley. En la educación de la creatividad debemos ir por delante de la ley, porque las leyes, en general, y en educación -lo sé ciertamente-, regulan lo que ya se hace… Lo que necesitamos es autonomía para hacer y, evidentemente, las estrategias de supervisión que nos confirmen que se hace el trabajo bien hecho.

Todavía nos falta, sin embargo, un elemento clave que trabajamos muy poco a la escuela y que, de hecho, escondemos en nuestra cultura: el error y el fracaso. El error es una herramienta de aprendizaje. Si queremos educar personas creativas, debemos educar personas sin temor a equivocarse: personas que actúan no desde el activismo irreflexivo sino desde la sistemática que nos hace probar diferentes soluciones, evaluarlas, aprender del error para volver a plantear una nueva respuesta una nueva pregunta … ¿Cómo Edison con el filamento de las bombillas. Esta es la línea de trabajo que educa la creatividad y -aún más importante- refuerza interiormente la persona, otro aspecto clave para educar en el presente.

También cuestionar la realidad: aprender a hacer preguntas, a formular los retos… Y esto no es una tarea fácil: requiere dos palabras mágicas: reflexión y tiempo, conceptos imprescindibles de trabajo en el aula y aún más en los tiempos actuales de inmediatez. Educar en la creatividad es también educar en el esfuerzo, en la perseverancia. Un esfuerzo que compensa, que motiva, que ilusiona porque te abre puertas.

Autor entrada: oscar

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